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Ramiro Hernández Manuel.
La civilización del espectáculo
Med Int Mex 2012; 28(3)  : 308

Completo
 

Mario Vargas Llosa
La civilización del espectáculo

Alfaguara
México, 2012

El más reciente ensayo de Vargas Llosa, en el que realiza una crítica a la sociedad actual, hecha de manera muy severa, quizá inclusive con tintes pesimistas, lo que por primera vez se nota tan claramente en un ensayo suyo. Controvertir los argumentos de Vargas Llosa sería muy difícil y hasta pretencioso, sin embargo, la obra ha desatado muchas respuestas no todas unificadas en la línea de pensamiento de La civilización del espectáculo.1,2

A lo largo de la obra revisa como la cultura ha resultado banalizada por varias causas y las consecuencias que ha que no todo el periodismo es incorrecto, grosero o grotesco sino que hay muchos espacios en el periodismo. Pero aun más, hace unos años Vargas Llosa comentó, cómo uno de los grandes Best sellers de los últimos años, la serie Millenium de Stieg Larsson, era una gran obra literaria, 3 comentando además que muchos lectores podrán iniciarse en el difícil acto de leer con obras como Milleniurn, como en otras épocas otros lo habrán hecho con obras de Verne, Dumas o Dickens. Desde siempre ha habido obras y escritores buenos y malos, con éxito o sin él pero sólo los lectores pueden juzgarlo, hacerlo a priori puede acabar cuando menos en censura y para aprender a leer entre otras cosas debe hacerse leyendo. Critica cómo la difusión de la cultura ha acabado destruyéndola pero quizá no toma en cuenta que el derecho a la cultura es un derecho natural y que para que llegue a más gente es necesario difundirla. Acusa a la televisión de destruir culturalmente a la sociedad, pero no toma en cuenta como hay en la televisión misma muchas producciones grandiosas que han logrado hacer accesibles obras que por otros medios serian inalcanzable. Con el cine puede ser que suceda algo parecido, hay más películas malas que nunca, pero al mismo tiempo hay más buenas películas que nunca, en nuestro país esto resulta muy claro.

No toca mucho a la cultura musical, desde luego que siempre podremos decir que la música que se escucha con mayor frecuencia es horrenda y ofensiva para los oídos, pero habría que atender también a fenómenos actuales que hacen posible acercarse a todos los géneros y hacen posible disfrutar de la más subjetiva, de la más difícil de las artes, quien pensaría hace treinta años que iba a haber una orquesta sinfónica en Cuernavaca y otra en Acapulco, o se podría disfrutar de manera directa la opera de Nueva York en el Auditorio Nacional (y que las sesiones se iban a llenar) o que se podrían adquirir las obras completas de Stravisnsky por dos o tres mil pesos o las de Mozart por tres o cuatro mil, y no en grabaciones piratas, a la piratería le achaca Vargas Llosa una gran responsabilidad en la trivialización de la cultura, pero esto además de ser un fenómeno cultural es también un fenómeno económico acarreado.

Con su enciclopédica cultura y su muy brillante inteligencia trata de convencernos o nos convence que la trivialización del conocimiento y su difusión conduce a acciones superficiales y fútiles que hacen que la vida sea poco comprendida y apreciada.

Muchos de los argumentos, casi todos, resultan incontrovertibles, el periodismo escandaloso, el de la sociedad, el amarillismo, son un fenómeno constante en nuestra época. Se queja del éxito de los Best sellers y su preponderancia sobre otras formas literarias, pero no menciona que a pesar de las crisis de todos tipos se publican y se leen más libros que nunca, muchos escritores han surgido en los últimos años y a pesar de los pesares se difunden. Como suele hacer Vargas Llosa en libros como éste utiliza columnas periodísticas escritas por él mismo, aquí lo hace con artículos publicados de 1995 a 2011, lo que destaca.

En otra parte de La civilización del espectáculo Vargas Llosa atribuye a la apertura sexual la pérdida del erotismo, entendiendo por erotismo el máximo disfrute de la sexualidad, que incluye una actividad intelectual, espiritual y física. Desde siempre se ha achacado a la juventud (y la no tan juventud) un uso inapropiado de la sexualidad, lo curioso es que cuando los maduros dejan de serlo dejan de criticar y cuando los jóvenes dejan de serlo critican a los entonces jóvenes, vieja historia. Creo que el conocimiento sólo acarrea un mejor y mayor disfrute no sólo de la sexualidad sino de todas las actividades humanas.

Con la iglesia hemos topado, Vargas Llosa atribuye a la religión acciones que deterioran la cultura, pero de ser esto cierto, sucede desde hace cerca de 2000 años en una de la mas seguidas y en más de 2000 en las otras dos religiones, por lo que en la actualidad sus efectos no pueden ser ni mayores ni más intensos que a lo largo del tiempo.

Algo debe suceder con Vargas Llosa, que espero que sólo sea temporal, porque no sólo por ser Premio Nobel, es mi autor favorito no sólo en ficción sino que sus ensayos me han resultado siempre impactantes y aleccionadores. Dice él que Fernando Savater es uno de sus filósofos favoritos, y quizá deba hacerle caso cuando Savater refiriéndose a sus obras sobre la hípica dice que de vez en cuando hay que dejar las cosas de vida o muerte para dedicarse a algo más importante,4 o quizá deba aceptar la Dirección del Instituto Cervantes, que le han ofrecido, y con ello hacer una labor en la difusión de la cultura.5

Desde luego como cada una de las obras de mi escritor favorito, Vargas Llosa, uno no debe dejar de leerla.

1. lker Seisdedos. ¿Cultura 1 cultura o cultura 1 show? El País. Madrid. 26 de abril, 2012-31
2. Jorge Volpi. El último de los Mohicanos. El País. Madrid 27 de abril,:2012-23.
3. Mario Vargas Llosa. Lisbeth Salander debe vivir. El País. Madrid. 6 de septiembre, 2009-22.
4. Fernando Savater. El juego de los caballos. SiruelalBolsillo. Madrid. 2003
5. Jesús Ruiz Manilla. El Gobierno quiere a Mario Vargas Llosa al frente del Cervantes. El País. Madrid. 19 de enero, 2012-31.


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