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Loera Torres Luis Enrique.
Hendiduras faciales
Odont Moder 2012; 8(94)  : 14-15

Fragmento
 

Esta clase de anomalías se deben a la falta de unión o fusión de los procesos embrionarios, son poco frecuentes y están asociadas a múltiples síndromes con diversos grados de severidad.

Las deformidades craneofaciales son relativamente comunes, cerca del 2% de los recién nacidos las pueden presentar. La mayoría de los problemas congénitos de la cara y los más comunes son labio y paladar hendidos. Su frecuencia ocurre de 0.6 a 2.13 por cada 1,000 nacimientos vivos. Sexo, grupo racial y étnico, son factores que determinan su incidencia; por ejemplo, los grupos de raza negra tienen una baja incidencia mientras que en los blancos y orientales es alta. La hendidura labial es más frecuente en hombres, mientras que en las mujeres lo es la hendidura palatina. El resto de las anomalías craneofaciales está poco documentada y ocurren en un rango de 1.43 a 4.5% de cada 100,000 nacidos vivos.

Estas hendiduras han sido objeto de debate desde hace mucho tiempo, por su rara aparición y por sus dificultades para establecer una clasificación adecuada que pueda llevar a su acertada identificación.

Morian fue el primero en realizar una clasificación para las hendiduras craneofaciales, en 1886.

Posteriormente se efectuaron más clasificaciones como la de Sanvenero-Roselli y Burian, pero no fue sino hasta 1961 cuando Segenhardt enunció una categoría general de displasias craneofaciales, describiendo cuatro grupos de defectos:

Grupo 1. Displasias en la región del 1º. y 2º. Arcos branquiales.
Grupo 2. Displasia en la región de la premaxila y maxila.
Grupo 3. Displasia de los tejidos blandos.
Grupo 4. Síndromes craneofaciales.


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