Automedicación y seguridad social en el adulto mayor de zona urbana vs. conurbada de Veracruz-Boca del Río

Autores: Carrillo Toledo María Graciela, Aguilar Silva Pedro

Completo

Introducción


La automedicación actualmente es un problema de salud pública en México; la desinformación por parte de los pacientes, al igual que la toma irresponsable de estos puede ocasionar daños graves a la salud. (1,2) En México, debido al bajo nivel de escolaridad y la pobre calidad de vida, sobre todo en áreas rurales, en donde gran parte de la población carece de acceso a Servicios de salud, son propensos a usar medicamentos sin ningún consejo médico o en combinación con herbolaria, arriesgándose a tomar dosis incorrectas, debido al desconocimiento de las interacciones farmacológicas.(3,4) En México, la automedicación ha crecido notablemente en el último tiempo; empíricamente se conoce la venta indiscriminada de medicamentos sin receta médica en las farmacias. Para las personas es mucho más fácil adquirir los fármacos de esta forma, saltándose la necesidad de ir al médico y recién ahí adquirir el medicamento.(5) Entre los adultos mayores este problema se agrava debido a las inadecuadas o pocas claras instrucciones de parte del servicio de salud, también el prescribir medicamentos no aptos para pacientes ancianos aumentará la toxicidad y los efectos secundarios debido a la menor tolerancia farmacológica. Entre otros problemas está tomar el medicamento cuando sienten alguna molestia y dejarlo si esta cede, aumentar las dosis al esperar mayor efecto, también suspender los medicamentos si no se obtienen resultados inmediatos y los “olvidos” de las tomas, especialmente cuando son múltiples dosis diarias.(6) En México en el año 2000, 6.8% de la población eran ancianos y en el año 2050 la proporción aumentará a 28%(7). Los adultos mayores tienen mayor riesgo de caer en esta situación debido a su condición de salud, ya que es bien sabido que toman 3 veces más medicamentos que la población en general lo cual aumenta el riesgo de sufrir interacciones medicamentosas y debido a las limitantes de la edad disminuye su capacidad de seguir adecuadamente un tratamiento médico.(8,9) Respecto a la seguridad social en México, es muy importante analizar el papel de las instituciones encargadas de proporcionar servicios médicos tanto al conjunto de la población como a la población adulta mayor. La evidencia de derechohabientes muestra que para 2005 la población con 60 años y más está cubierta en 56.3%, lo cual representa un aumento de 7% con respecto a la cobertura captada para el 2000. Se calcula que el Instituto Mexicano del Seguro Social cubre poco más de 60% del total de la población derechohabiente con 60 años y más, 16% lo cubre el ISSSTE y 11.4% el seguro popular y otras instituciones de seguridad social. De acuerdo con la información oficial, el seguro popular se convierte en una tercera opción de importancia en México para la población que no contaba con seguro social o similar y en especial para la vejez. Los datos muestran que el seguro popular para las personas con 60 años y más se distribuye sin cambios significativos entre hombres y mujeres, aunque entre grupos de edad sí existe una ligera inclinación a favor de las mujeres mayores; por ejemplo, para el grupo de entre 60 y 69 años los hombres con seguro popular representan 46.5 y las mujeres 53.5%.(10,11) El acto de auto medicarse puede ocasionar graves daños a la salud, la invasión mediática, los consejos por personas fuera del ámbito de ciencias de la salud o el uso de recetas anteriores produce un uso inadecuado de los medica- mentos que pueden traer reacciones adversas, por lo tanto es necesario aconsejar correctamente a la población sobre medicamentos OTC (Over the counter), la visita al médico y la correcta toma de sus medicamentos.(12,13,14) Por lo tanto los adultos mayores si son una población de riesgo, de la cual hay que preocuparse, aún más, cuando los conocimientos de la población son escasos, donde el factor sociocultural influye en gran medida en el nivel de automedicación y los productos utilizados para ello.

Material y Métodos
Estudio prospectivo, observacional, transversal y comparativo, Se realizó en la zona urbana-conurbada Veracruz-Boca del Rio, el instrumento utilizado correspondió a una encuesta que consideró 20 preguntas (abiertas y cerradas) para investigar la automedicación, las redes de seguridad social, las motivaciones para realizarla, y determinar el nivel de conocimiento relacionado con efectos del medicamento. La aplicación de la encuesta fue realizada por un único investigador. Cada individuo dio un consentimiento informado antes de las pruebas. La encuesta consideró: características sociodemográficas de los adultos mayores (edad, sexo y nivel de escolaridad y seguridad social); patrones de automedicación (proporción, motivos para automedicarse, influencia de terceros en la decisión) y los conocimientos del medicamento elegido para automedicarse (efectos del medicamento). Los criterios de inclusión: De 60 o más años de edad, capacidad mental para responder el cuestionario, estar viviendo en el área de Veracruz-Boca del Rio, criterios de exclusión: que no acepte participar, incapacidad para responder el cuestionario, criterios de eliminación: cuestionarios incompletos, se aplicó un cuestionario con 20 preguntas para investigar la automedicación, redes de seguridad social, motivaciones y nivel de conocimiento relacionado con efectos del medicamento previamente validado por profesionales sanitarios, se aplicó a 230 adultos mayores: grupo 1 (n=110) grupo 2 (n=120), de zonas conurbada y urbana de Veracruz-Boca del Rio. Los resultados se analizaron con estadística descriptiva y prueba de Chi cuadrada para buscar diferencia entre grupos.

Resultados
No hubo diferencia significativa entre ambos grupos en cuanto a género. En cuanto a la edad en los 230 adultos de la zona urbana-conurbada de Veracruz-Boca del Rio que colaboraron con el estudio, se observa que: en la zona urbana, 39.1% (54 pobladores) presentaron edades de 60 a 69 años, 26.1% (36 pobladores) de 70 a 79 años, 20.3% (28 pobladores) de 80 o más ,14.5% (20 pobladores). (Tabla 1) La mayoría de las personas tanto en la zona urbana como conurbada, consumían medicamentos por autoindicación, siendo mayor en la zona urbana en comparación de la zona conurbana. Encontrándose 93 pobladores en el grupo 1 (84.5%) que ingerían medicamentos por acción propia y 89 en el grupo 2 (74.1%). (Figura 1) En cuanto a las redes de seguridad social, se encontró que un mayor número de pobladores que contaban con seguridad social viven en zona urbana (70.9%) (78 pacientes) en comparación con el grupo 2 en donde 69 pacientes. (57.5%) tienen red de seguridad social. (Figura 2) El medicamento más ingerido por los adultos de la zona urbana-conurbada en la zona Veracruz-Boca del Rio fueron los AINES en 83% del grupo 1 y 72% del grupo 2 La herbo- laria fue más utilizada en el grupo 2 (56%) mientras que en el grupo 1 la utilizan el 36%. Los antiácidos y los antibióticos siguieron en frecuencia en uso en ambos grupos. (Tabla 2) Respecto a las redes de seguridad social en el adulto mayor la mayoría de los pacientes en los dos grupos usan el Seguro Popular, grupo 1 (62%) y grupo 2 (47%), y se encontró que en el grupo 2 era mayor el índice de adultos mayores que no contaban con seguridad social representando un 21% en comparación con el 11% en el grupo 1. (Tabla 3) 

Discusión 
La prevalencia de la práctica de automedicación en los adultos mayores estudiados fue alta al igual que lo encontrado en un estudio en Chile en el 2014 por Vergara Waldo et al donde se encontró una prevalencia del 83% de automedicación en el adulto mayor. Otro estudio realizado sobre automedicación y consumo de herbolaria realizado por López en 2013 en Brasil en habitantes de una pensión en un centro de salud fue del 80% encontrando resultados similares a nuestra investigación. (15-16) Existen estudios que son semejantes pero su aspecto cuantitativo difiere como el realizado por Vicencio D. y colaboradores, que una población de adultos en la ciudad de Morelia, México fue la prevalencia de automedicación de un 31.9 %(3). Ángeles-Chima Pedro, realizó también un estudio de investigación sobre automedicación en los pobladores adultos de la zona Urbana de Cuernavaca, Morelos, México con resultados de prevalencia 21.4% (17). Así mismo Vilarino J y colaboradores en un estudio realizado en la población de adultos del municipio de Sul do Brasil sobre automedicación fue de un 19.3% (18) y finalmente el estudio de investigación realizado por Lalama Manuel, sobre el perfil de automedicación en el poblado de Majara, Quito en Ecuador, encontró que la automedicación en una población de adultos era de un 41.5% (19). Este resultado es preocupante, especialmente si se considera que los adultos mayores constituyen un grupo poblacional que cada día va en aumento, y que se describe que cerca del 80% de los adultos mayores padece alguna enfermedad crónica como hipertensión, diabetes, artrosis, insuficiencia cardiaca, gastritis, enfermedades respiratorias, entre otras. Por este motivo los medicamentos prescritos para el control de las enfermedades crónicas co-existen con un elevado consumo de medicamentos que no han sido indicados, preferentemente medicamentos de venta libre (OTC), así como los de venta baja o receta médica, almacenados en sus botiquines caseros. (20-23) Podemos comparar también los medicamentos como los AINES, en nuestro caso en primer lugar al igual que en diversos estudios como los hechos por López et al realizado en Brasil, el cual reporta que un 93.67% usaron analgésicos y un 89% usaron antiinflamatorios. (16) Este comportamiento favorece la aparición de interacciones medicamentosas y reacciones adversas. Se piensa que la automedicación en los adultos mayores se traduce en una fuente de trastornos iatrogénicos debido a demora en el tiempo entre la aparición del síntoma y la consulta al médico, al mayor riesgo de interacciones medicamentosas, al consumo insuficiente o excesivo de medicamento y a errores presentados en la administración del mismo, entre muchos otros. La gran accesibilidad a los fármacos OTC, su publicidad y su uso generalizado, a menudo conducen a una subestimación del riesgo ya que los consumidores consideran que éstos son inocuos por lo que no solicitan ayuda en la elección, aumentando el riesgo de sufrir morbi-mortalidad debido a sus efectos, aumentando además los costos de su atención en salud. (24-27) Respecto a las redes de seguridad social, la evidencia de derechohabientes muestra que para 2005 la población con 60 años y más está cubierta en 56.3%, lo cual representa un aumento de 7% con respecto a la cobertura captada para el 2000. Se calcula que el Instituto Mexicano del Seguro Social cubre poco más de 60% del total de la población derechohabiente con 60 años y más, 16% lo cubre el ISSSTE y 11.4% el seguro popular y otras instituciones de seguridad social a comparación de nuestro estudio donde se encontró que la mayoría de la población de adultos mayores tenían la cobertura del Seguro Popular, en segundo lugar el IMSS y en tercer lugar el ISSTE tanto en la zona urbana como conurbada. (7)Podemos comparar nuestros resultados con lo presentado en la Encuesta acional de Salud y Nutrición (ENSANAUT) del 2016 donde un 16.6% de la población no era derechohabiente de institución alguna siendo mayor este resultado a lo encontrado en nuestro estudio, mientras que el Seguro Popular cubría al 30% de la población de adultos mayores y es más común entre los residentes de áreas rurales que entre los de áreas urbanas siendo este resultado menor a lo encontrado en nuestro estudio. (28) Al igual sugerimos que es necesario educar a la población sobre los efectos secundarios de la automedicación en el adulto mayor y que se necesita una mayor mayor cobertura en la seguridad social para apoyar a los adultos mayores en la zona Veracruz-Boca del Rio.

Conclusiones
No se encontró diferencia significativa en la frecuencia de automedicación entre ambos grupos de la zona urbana-conurbada. La automedicación en el adulto mayor tiene una prevalencia muy alta. El Seguro Popular es la principal red de seguridad social en el adulto mayor en ambos grupos, seguido por el ISSSTE y el IMSS. Los medicamentos más autoindicados por los adultos mayores en ambos grupos fue- ron los AINES, seguidos de la herbolaria.

Palabras clave: Automedicación Seguridad Social adulto mayor.

2021-09-11   |   33 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 14 Núm.2. Julio-Diciembre 2019 Pags. 56-61 Rev Invest Cien Sal 2019; 14(2)