Autor: Valadez Azúa Raúl
El mundo de los parásitos involucra un universo de interacciones equivalente al del mundo exterior, dentro del cual ambos interactúan, derivando en procesos adaptativos y evolutivos impulsados en ambos ámbitos. Desde esta perspectiva, nuestra especie, en su condición de hospedero, constituye el nicho del parásito, el cual puede ser destruido o mínimamente dañado por éste, en función de aspectos como el tiempo que lleva la relación. En el caso del género Taenia, cuyos hospederos temporales son cerdos y bóvidos y el definitivo es Homo sapiens, los esquemas de su ciclo de vida y el estudio de su ADN permite reconocer que se convirtió en parásito de los homínidos hace tres o cuatro millones de años, tomando a los australopitécidos de la época como hospederos temporales por su condición básicamente herbívora. Dicho esquema fue variando al paso del tiempo, en la medida que Homo fue moviéndose en la pirámide trófica hacia la condición de depredador secundario por el incremento gradual del aporte de carne y médula en su dieta proveniente de suidos y bovinos, hasta pasar a ser hospedero definitivo de especies como Homoerectus y otras contemporáneas. Su dispersión en Asia favoreció la especiación de Taenia y la llegada del ganado doméstico su dispersión posterior por todo el mundo.
Palabras clave: Evolución parasitismo Homo cestodos.
2023-06-30 | 350 visitas | Evalua este artículo 0 valoraciones
Vol. 34 Núm.2. Mayo-Agosto 2023 Pags. 64-70 Revista AMMVEPE 2023; 34(2)