Autores: et al , Hernandez Albarran Analili, Hernández Pacheco Joel, Rivera Naranjo Alma Gisela, Hurtado Capetillo José Manuel , Cen Pacheco Francisco , Salazar Calderon Mara Elisa, Gheno Heredia Yaqueline
Introducción
La anemia es una patología en la cual la principal característica es la disminución de hemoglobina (Hb) en los eritrocitos y esta puede estar relacionada a diferentes factores (1,2). En adultos mayores, la anemia está asociada principalmente tanto a la morbilidad como mortalidad (3,4). En la actualidad se ha observado que la prevalencia general de anemia en este sector de la población oscila entre 10 y 24 % y son los adultos mayores ingresados en el hospital que se ven afectados con mayor frecuencia por la anemia (40%) y la prevalencia es aún mayor en los adultos mayores que viven en casas de asistencia o retiro (47%) (5, 6). Un hecho también es que, del 33% al 50% de los pacientes geriátricos con anemia, no siempre cumplen con los criterios estándar para la sub clasificación de la anemia, ya que hay que tomar en cuenta diferentes factores, como el reconocer los signos y síntomas clínicos que caracterizan a esta patología, sin embargo, algunos pacientes serán asintomáticos y en ocasiones, el diagnóstico se basará en hallazgos incidentales de laboratorio. (2). Considerando las tendencias demográficas que indican que dentro de 3 décadas aproximadamente el 25% de la población mundial tendrá 60 años o más, la carga social general de la anemia es y será cada vez más importante lo cual podría volverse una problemática de salud pública alarmante (7).
Para el criterio de anemia en la población adulta mayor existen diferentes criterios que se deben tener en consideración ya que los umbrales de diagnóstico entre hombre y mujer suelen llegar a variar, según las bases de datos americanas como NHANES III, Scripps-Kaiser y Mayo Clinic, las cifras de Hb suelen estar por arriba de la OMS, por lo que no existe un consenso desde el punto de vista clínico en donde se deba hacer una clasificación de esta patología entre hombres y mujeres después de los 65 años (8). En cuanto a los criterios de la Organización mundial de la salud (OMS) se ha observado que estos pueden llegar a ser muy permisivos en cuanto a la clasificación de la anemia en el adulto mayor, pues considera que para los hombres una hemoglobina por debajo de los 130g/L y para las mujeres 120g/L es ya una anemia, por otro lado según un estudios NHANES III la concentración de Hb es ligeramente menor en mujeres mayores de 65 años comparadas con los hombres por lo que el criterio de diagnóstico como mencionamos anteriormente llega a variar sin embargo, se debe tener en consideración en algunos de estos pacientes, cuando no existe una explicación para este trastorno, entonces se le denomina con el simple término de anemia senil (8).
Según la clasificación de la OMS se ha clasificado a las anemias en 4 diferentes grupos o tipos, los cuales deben cumplir con criterios establecidos tal es el caso para el tipo I o sin anemia en la que los niveles de Hb en mujeres mayores de 15 años la concentración de Hb en gramos por litro debe ser de 110 g/l o superior y para los hombres mayores de 15 años debe ser de 130 g/l, el grado II o leve se considera que la concentración de Hb debe ser para las mujeres 100 a 109 g/l y para los hombres de 100 a 129 g/l, el tipo 3 o moderada en donde las mujeres presentan de 70-99 g/l y los hombres de 80 a 109 g/l y el tipo IV o grave en donde las mujeres presentan menos de 70 g/l y los hombres menos de 80 g/l, tabla I (9).
Por lo antes mencionado la anemia en las personas mayores es un trastorno común pero relevante ya que como previamente lo mencionamos esta se asocia a corbo morbilidad en el paciente. Es importante tener en consideración que la anemia que aparece en el adulto mayor no obedece al envejecimiento en muchos casos, sino que es consecuencia de un número elevado de enfermedades anemizantes, como la enfermedad renal crónica, sangrado de tubo digestivo, diabetes mellitus tipo II, cáncer y desnutrición ya sea leve o moderada principalmente (7).
Los pacientes de edad avanzada pueden tener múltiples factores que contribuyen a la anemia ya que además de una historia clínica y un examen físico completos, la evaluación inicial del paciente anémico de edad avanzada debe incluir un recuento sanguíneo completo, determinar la concentración de la hemoglobina, tomar en consideración el índice de glóbulos rojos, incluido el volumen corpuscular medio (VCM), así como un recuento absoluto de reticulocitos corregido para el grado de anemia, y evaluación de la función renal. (10). Dentro de los factores de riesgo para el desarrollo de esta patología podemos encontrar que influye el consumo crónico de alcohol, la desnutrición, enfermedades renales crónicas, enfermedad hepática, trastornos mielodisplásicos, hemorragia gastrointestinal, cáncer, deficiencia de andrógenos y disminución de las células troncales de médula ósea relacionada con la edad (2).
Una de las principales consecuencias de que la población adulta mayor desarrolle anemia, es que disminuye su calidad de vida considerablemente y aunque la mayoría de los casos caen en el tipo II según la OMS se debe tener en consideración que los niveles bajos de hemoglobina también se asocian con el deterioro cognitivo, depresión, función física general disminuida, caídas y una mayor mortalidad, así mismo es asociado a riesgo de enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo, insomnio, estado de ánimo deteriorado y calidad de vida restringida entre otros factores que en conjunto como mencionamos anteriormente deterioran la calidad de vida del paciente de edad avanzada (11). Todo esto en conjunto ha desarrollado un fenómeno en el que según estudios epidemiológicos indican que la anemia en el adulto mayor se asocia también con un aumento y estadías hospitalarias más prolongadas (7).
Por otro lado, hasta el 2020 del total de la población adulta mayor, una cuarta parte de esta vive en zonas rurales según el INEGI (12). Una realidad actual es que en estas zonas existe una brecha socioeconómica considerable, a pesar de los esfuerzos del sector salud por llegar a todos los grupos etarios, en muchos casos la población adulta mayor se ve desfavorecida en cuanto a la atención médica y se desconoce el estado de salud de los pacientes geriátricos en condiciones médicas tal es el caso de la anemia carencial y como mencionamos también previamente esta condición está asociada con el deterioro de la calidad de vida del adulto mayor. Por lo antes mencionado este estudio tiene como objetivo determinar la prevalencia de esta patología en una zona rural del estado de Veracruz, la comunidad de Aguapinole en Acayucan, principalmente porque a pesar de que existe bibliografía referente al tema no existen datos generados desde comunidades rurales en donde la atención medica es escasa y no existen investigaciones de este tipo sobre el tema, por lo que es necesario profundizar en el mismo ya que teniendo cifras más reales se puede atender de mejor manera al paciente para contribuir en el mejoramiento de su calidad de vida.
Materiales y Métodos.
Esta investigación tuvo un diseño observacional, descriptivo, de tipo prospectivo y cualitativo. Se tuvo como intervalo de tiempo el mes de abril del 2024 a diciembre del 2024. en la Unidad Médica Rural IMSS Aguapinole, con pacientes geriátricos.
Selección de la muestra: Los datos se recaudaron a través de historias clínicas, específicamente expedientes clínicos hematológicos. En esta investigación se hizo una selección de muestra exclusiva de pacientes geriátricos en la etapa senectud (De 60 a 70 años) y de la etapa vejez (De 72 a 90 años) de la Unidad Médica Rural IMSS Aguapinole de Acayucan, Veracruz.
Análisis estadístico: Se utilizó el programa estadístico SPSS para obtener las medias de la investigación y porcentajes. Los datos fueron analizados desde el periodo establecido. Los laboratoriales fueron analizados por un periodo de 3 ciclos, cada ciclo fue equivalente a 30 días, por lo que inició el análisis desde el primer laboratorial (biometría hemática completa, transferrina y ferritina)
Aspectos éticos
Se apegó al reglamento principal de la Ley general de Salud en materia de la investigación para la salud y con la declaración de Helsinki de 1975 y sus enmiendas, así como mismos códigos internacionales vigentes para las buenas prácticas en investigación clínica
Conflicto de intereses
Los autores declaran que no tienen conflicto de intereses en la publicación del presente artículo.
Financiación
El presente estudio se financió con los recursos de las instituciones participantes. No se recibió financiamiento externo.
Resultados
La población en estado de vejez la más afectada por algún tipo de anemia.
De un total de 48 pacientes en estado de vejez según el consejo nacional de población (CONAPO) (13) de los cuales 27 fueron hombres y 21 mujeres donde el total de los casos las mujeres representaron un 44% y los hombres que participaron en el estudio representaron un 56%. En cuanto al rango de edad en la que se encontraban los pacientes, se tomó en consideración aquellos que se encontraban en la edad de entre 60 a 70 años y de estos fueron un total de 42 pacientes representando al 87.5% de la población total, de estos fueron 24 hombres y 18 mujeres en donde los hombres representaron el 57% y las mujeres un 23% respectivamente, en cuanto al rango de edad de más de 70 años se incluyeron a 6 pacientes representando el 26.5% de la población total estudiada y de estos 3 fueron hombres y 3 fueron mujeres, figura 1.
Anemia tipo III y tipo IV las más frecuentes entre la población adulta rural.
Como mencionamos anteriormente, según la OMS las anemias pueden clasificarse en 4 diferentes tipos según la concentración de hemoglobina (Tabla 1), en este estudio se observó que la anemia tipo III fue la más frecuente con un total de 29 casos lo que corresponde a 60.4% de la prevalencia de este total, se presentó un mayor porcentaje en hombres un 72% versus un 28% en mujeres respectivamente. En cuanto a la anemia tipo IV se presentaron un total de 12 casos lo que corresponde a un 25% de la prevalencia total de casos y este tipo de anemia fue más frecuente en mujeres que en hombres ya que representaron 75% versus un 25% de los hombres respectivamente, y de manera interesante observamos que la anemia tipo II fue la menos frecuente con un total de 14.6% de prevalencia y en este caso también las mujeres fueron las más afectadas con un 66.6% versus un 33.4% de hombres con este tipo de anemia respectivamente, figura 2.
Diferentes patologías asociadas a los diferentes tipos de anemia.
Como mencionamos previamente, la anemia puede estar relacionada con diferentes causas o patologías anemizantes, entre las encontradas entre los pacientes de este estudio fueron desde, deficiencia en la absorción de hierro la cual lo presentaron 4 hombres y 1 mujer, Sangrado activo la cual la presentaron 2 hombres, deficiencia de absorción de vitamina V12 la cual la presentaron 3 hombres y una mujer, cirrosis hepática la cual la presentaron 1 hombre, anorexia la cual la presentaron 3 hombres y 4 mujeres, desnutrición, la cual fue presentada por 2 hombres y 3 mujeres, diabetes mellitus tipo II, la cual fue presentada por 3 hombres y 5 mujeres, enfermedad renal crónica , la cual fue presentada por 3 hombres, sagrado de tubo digestivo la cual fue presentada por 1 hombre, hipertensión arterial la cual fue presentada por 5 hombres y 4 mujeres y cáncer la cual fue presentado por 1 hombre y 2 mujeres, reforzando así que múltiples causas están asociadas a esta condición, figura 3
Discusión y conclusión
La anemia, una patología en la que existe una disminución de la concentración de la hemoglobina en los eritrocitos según criterios de la OMS y que puede presentarse en diferentes etapas de la vida en la que adultos mayores no están exentos de padecerla, por el contrario es más frecuente de lo que se cree, esta condición particularmente puede llegar a disminuir la calidad de vida de los adultos mayores ya sea en la vejez o senectud y se ha observado que está relacionada con una disminución de 5 años de vida cuando se padece en las etapas de vida antes mencionadas (13). En los últimos años se ha observado que ya sea en la etapa de vejez o senectud del individuo que la anemia puede ser multifactorial y que su diagnóstico muchas veces es fortuito ya que puede estar asociada a diferentes patologías como la cirrosis hepática, sangrado de tubo digestivo, sangrado activo, cáncer, desnutrición, entre otras (14). En nuestro país una gran parte de la población que puede caer en la clasificación tanto de la etapa de la vejez como de la senectud se encuentra en zonas rurales de difícil acceso a la salud pública, por lo que mucha información referente a esta condición no es clara o simplemente es nula, por lo antes mencionado es necesario estudiar esta patología en este sector de la población en particular para poder comparar su comportamiento con el resto de la población.
En este estudio se tomó en consideración a la población adulta mayor que estuviese en la etapa de vejez o senectud de la comunidad de Aguapinole en el municipio de Acayucan en el estado de Veracruz, con la finalidad de observar si las anemias carenciales de zonas rurales se comportan igual a la media nacional y si están relacionadas con patologías similares a aquellas poblaciones de una mayor calidad de vida y mejor acceso a los sistemas de salud. Según las OMS la prevalencia de las anemias en el adulto mayor ronda cerca del 10 al 12% en adultos de 65 años y esta se eleva de 20 al 30% en adultos mayores de 85 años, en este estudio observamos que la prevalencia de anemia en diferentes grados esta por arriba de esta cifra (Figura 2), este resultado puede estar relacionado con la calidad de vida y alimentación de los adultos mayores en zonas rurales ya que por lo general esta es menor que en las zonas con mayor acceso a servicios y sistema de salud. Sin embargo algo que hay que destacar es que las causas asociadas a la anemia en el adulto mayor de esta comunidad en su mayoría son muy similares a la media internacional y nacional ya que múltiples patologías están relacionadas con esta condición ya que en la mayoría de los casos encontramos la anemia asociada a desnutrición, anorexia, diabetes mellitus tipo II, cáncer, sangrado de tubo digestivo, cirrosis hepática, sangrado activo, deficiencia en la eritropoyetina, enfermedad renal crónica e híper tensión arterial principalmente (Figura 3). Con estos últimos resultados podríamos relacionar que la anemia en el adulto mayor está relacionada también con la fragilidad del anciano, lo cual es estado caracterizado por una disminución de los sistemas fisiológicos normales en el adulto mayor, lo que lo hace propenso a desarrollar eventos adversos a la salud, tal es el caso de la Anemia según la OMS. Finalmente sea la causa que fuere, el estudio de las anemias carenciales en el anciano debe ser un tema prioritario de salud en México ya que para el periodo del 2030-2035 la población adulta mayor será de más del 12.4% de la población total y tendrá una mayor representación que la población joven duplicando su representación para ese periodo (12), este fenómeno pareciera ser menor pero es un evento que toma relevancia considerando que más de un cuarto de la población total en nuestro país será adulta mayor en los próximos 10 años por lo que las anemias carenciales, su diagnóstico y atención podrían volverse un problema de salud pública mayor lo que podría generarle un elevado costo al estado y al servicio de salud si no se llevan medidas preventivas al respecto como una mayor calidad de vida en las personas que se encuentren en la transición de estar en la etapa de adultez, vejez o senectud por lo que, el aumento de esfuerzos en programas para el mejoramiento de los hábitos alimenticios además de la promoción de una vida más activa a partir de la juventud podría disminuir el riego de padecer esta patología en etapas posteriores, si bien se entiende que muchas veces la anemia carencial está ligada a otras patologías el fomento de una mejor alimentación y disminución del sedentarismo también son la base para disminuir el riesgo de desarrollar enfermedades que están relacionadas con las anemias carenciales aumentando así la calidad de vida y fragilidad del anciano a futuro un factor fundamental para una población adulta.
Palabras clave: anemia carencial adulto mayor hemoglobina
2026-03-25 | 0 visitas | Evalua este artículo 0 valoraciones
Vol. 20 Núm.2. Septiembre 2025 Pags. 34-40 Rev Invest Cien Sal 2025; 20(Supl. 2)