El síndrome de insuficiencia respiratoria aguda con hipoxemia refractaria, colapso alveolar, edema y hemorragia produce hipertensión pulmonar, disminución de la distensibilidad y, de no corregirse oportunamente, lleva a la muerte. Las técnicas ventilatorias son variadas: mediante control de presión y volumen, por presión positiva al final de la espiración, por reemplazo del surfactante o con oxigenación extracorpórea, pero todas ellas no modifican el trastorno fisiopatológico de base. En 1950, Stein postuló que el intercambio gaseoso no sólo puede producirse en la interfase alveolar aire/líquido, sino que también ocurre en la interfase líquido/líquido lo que se demostró en ratones que respiraban una solución perflurocarbonada en condiciones normobáricas que permitió una buena difusión del oxígeno y el bióxido de carbono. Los perfluorocarbones son líquidos densos, radioopacos, no tóxicos y biocompatibles con gran capacidad para difundir el O2 y el CO2 por su baja tensión superficial y su amplia distribución; tienen un efecto antiinflamatorio y no producen trauma atelectásico, remueven los detritus proteicos celulares, son parcialmente bactericidas y potencian la acción del surfactante. El ventilador aporta una solución de perfluorocarbones previamente oxigenada y la ventilación puede ser total o parcial, esta última más utilizada en la actualidad y el procedimiento todo, aunque complejo y caro, es de gran utilidad pues una vez aplicada y obtenida la mejoría, la reconversión a la ventilación convencional es sencilla y en 48-72 horas se eliminan los PFC.
Palabras clave: Ventiladores insuficiencia respiratoria.
2003-05-12 | 1,313 visitas | Evalua este artículo 0 valoraciones
Vol. 45 Núm.5. Septiembre-Octubre 2002 Pags. 225-228. Rev Fac Med UNAM 2002; 45(5)