La muerte de Gonzalitos

Autor: Gómez Leal Alvaro

Fragmento

En ese tiempo “Gonzalitos” estaba ya casi ciego por culpa de las cataratas, y estaba esperando que se “maduraran” para ir a la Ciudad de México a operarse. Ya no asistía con regularidad al Hospital Civil, pero seguía practicando visitas durante la mañana, con la condición de que alguien lo acompañara en el trayecto, o le facilitaran carruaje. En la tarde, como de costumbre, después de la siesta, consultaba en su casa. (A los 66 años, por culpa de su enfermedad, el doctor José Eleuterio González daba ya por terminada su carrera. No había hecho poco: ejercía la medicina con extraordinario éxito desde los 20 años, había fundado el Hospital Civil y la Escuela de Medicina, había escrito numerosos libros sobre temas médicos e históricos, y había sido elegido Gobernador. Universalmente querido por alumnos, pacientes y autoridades, el Congreso del Estado le había conferido el título de Benemérito de Nuevo León diez años atrás. Un solo trago amargo fuerte había sufrido en su vida: su esposa, Carmen Arredondo, a los cinco años de casados lo había abandonado por irse con el general Mariano Arista, a la sazón estacionado en Monterrey. Gonzalitos nunca se había vuelto a casar. Ni siquiera se había divorciado.)

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2003-11-11   |   4,621 visitas   |   2 valoraciones

Vol. 5 Núm.21. Octubre-Diciembre 2003 Pags. 282-284. Med Univer 2003; 5(21)