La publicidad en medicina

Autor: Gorodezky Moisés

Completo

Las curaciones milagrosas, la prevención de las enfermedades, la juventud eterna y el logro de la inmortalidad ocupan un lugar principal en los anhelos, las fantasías e ilusiones de la humanidad desde tiempo inmemorial. Es por ello que las noticias médicas son buscadas con avidez y la habilidad de curar, prevenir enfermedades, ahuyentar la vejez y prolongar la vida producen mucha fama y reconocimiento que se acompañan de poder y riqueza. Para obtener la fama, el poder y la riqueza, no es necesario tener realmente la capacidad de curar y prevenir enfermedades; basta con que la gente crea que se tienen esos poderes. La gente tiene siempre un desesperado anhelo de ser eternamente joven, vigorosa y sana; de curarse milagrosamente de las dolencias que las afligen y, por lo tanto, están dispuestas a creer en lo que sea que les otorgue una esperanza -sobre todo, la gente rica y poderosa-. Es por eso que la publicidad de las noticias médicas tienen siempre mucha importancia y constituye un terreno pantanoso en el cual se encuentran fácilmente a muchos bribones al lado de la gente valiosa. Los medios actuales de comunicación permiten la difusión instantánea de todas las novedades medicas a todo el mundo; es tal la rapidez y hay tantos y tan grandes intereses económicos en todos los niveles de instituciones, médicos, industria electromédica y compañías farmacéuticas que manipulan la información que lanzan al público con una agresividad nunca antes vista, sin recato alguno, rayando en la inmoralidad, que producen un impacto irresistible. No me refiero sólo a la propaganda pagada dirigida al público general en vez de a los médicos en particular; que con el propósito de que el paciente presione al médico para obligarlo a usar tal o cual medicamento o algún método de estudios, hacen los comerciantes de la medicina y que muchas veces son innecesarios y jamás inocuos, pues por lo menos lesionan el bolsillo del sujeto. Me refiero a los reporteros de periódicos, revistas, radio y televisión, muchos de ellos especializados en el área médica que vigilan y tienen acceso a revistas médicas y científicas especializadas antes que el público médico y científico para el cual están dirigidas y que distorsionan la noticia por su falta de inteligencia, por su falta de madurez, por su ignorancia, o por su mala fe; creando en el público falsas expectativas que producen decepciones serias o desconfianzas infundadas por perjuicio importante, pues el público en general no puede darse cuenta de que están siendo mal informados porque carecen de los conocimientos necesarios para poder evaluar adecuadamente la información que están recibiendo. El problema es muy grave y la solución resulta casi imposible por la magnitud de los intereses económicos en juego, porque las sociedades médicas, aun las grandes y fuertes, están en poder de los comerciantes de la medicina que al subvencionarlas y patrocinarlas las convierten en socios de la corrupción; quedando entonces paralizadas para poder tomar alguna acción. Confirmando así la vieja sentencia de Quevedo: "Poderoso caballero es Don Dinero"

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2003-12-22   |   4,787 visitas   |   5 valoraciones

Vol. 48 Núm.3. Julio-Septiembre 2003 Pags. 136. An Med Asoc Med Hosp ABC 2003; 48(3)