Autor: Andrade Masayo
Creación de: Masayo Andrade Geometría y Emoción Las piezas de Masayo Andrade son composiciones geométricas con la racionalidad y cerebralidad que esto implica, con un tratamiento emocional de texturas, color, collage y transparencias. La relación de formas geométricas simples con elementos pictóricos muy emotivos ha sido el lenguaje de importantes artistas en nuestro siglo. Para recordar sólo uno, citemos el más logrado quizá: Mark Rothko. Sin embargo, en este caso las diferencias son muchas con respecto a la artista Andrade. Ella hace pocas renuncias; por el contrario, se concede el derecho de utilizar de manera inteligente una gama amplia de recursos visuales y técnicos: collage, ensamblaje, pintura, transparencias. A pesar de ello, no existe dispersión las obras son coherentes entre sí y con las demás, y forman unidad conceptual y visual. En algunos casos, las composiciones son complejas, pues vinculan elementos parecidos o iguales de manera a veces intrincada. A mi parecer, son bastante más logradas las obras en las que relaciona pocos elementos para lograr significados más claros con economía de formas y donde el objeto bidimensional adquiere una lógica propia, una estructura determinada, de tal manera que la atención se fija en valores más consistentes que el mero juego atrayente, es verdad, pero peligroso del mosaico. Tampoco corresponde el espíritu de las obras de la artista bogotana con el de Rothko, muy ocupado en producir una sensación totalizante de carácter atmosférico o ambiental, en el buen sentido de los términos. Por el contrario, las obras de Andrade son más objetales, a veces casi simbólicas; puede decirse que son blasones, escudos pertenecientes a una suerte de heráldica indescifrada. La escala contribuye mucho en este sentido, ya que las suyas son obras en pequeño formato. Es ésta una obra especialmente rica en valores visuales, ordenados en composiciones unas veces más interesantes que otras, pero con una gran calidad. Vale la pena observar el elevado nivel de oficio, no convencional, y que si bien integra materiales encontrados o de desecho, lo hace con elegancia notable, muy natural. Con el tiempo, el trabajo de Masayo Andrade ha cambiado mucho en su forma, pero no tanto en su contenido. De hecho, es ahora escultora y si bien los materiales, la escala y el lenguaje de su trabajo son distintos de los de hace unos años, hay algo que perdura. Hoy, como antes, la artista es abstracta, le interesa enormemente la materia, y lo más interesante es la permanencia de cierto carácter, de cierto sentimiento que al observar sus trabajos actuales nos remite a los anteriores. Parece muy coherente, fiel a sí misma, como si su quehacer estuviera gobernado por una energía conductora, como si fuera la manifestación diversa de algo permanente. Es, quizá, lo que suele llamarse estilo, y lo es, pero parece que hay algo más, sobre todo en un entorno dominado por la moda, la imitación y la obsesión por el cambio. El arte abstracto carece de referentes fáciles o por lo menos inmediatos, no hay una cosa a la cual deba referirse, a la cual guardar fidelidad. Ese hecho puede hacerlo vacío, gratuito, producto del azar; sin embargo, cuando encontramos un hilo conductor que da sentido al trabajo de un artista que sólo es fiel a sí mismo, queda garantizada la inexistencia de tal gratuidad, de tal hipotético vacío. Éste es el caso de Masayo Andrade.
2004-09-01 | 1,650 visitas | Evalua este artículo 0 valoraciones
Vol. 31 Núm.2. Junio 2002 Pags. Rev Col Psiqui 2002; XXXI(2)