El pintor y su obra

Autor: Martínez Rivera María Clara

Completo

Creación de: Heriberto Cuadrado Cogollo Heriberto Cuadrado Cogollo (Cartagena, 1945), un nombre perfecto para un personaje de novela, evoca cierto contenido simbólico y mágico cuando se escucha esta sonoridad. Ciertamente es un personaje que bien podría habitar las páginas de una novela, tal vez una escrita un poco por Cortázar, un poco por García Márquez; por el primero en lo que se refiere a París, por el segundo en lo que se refiere al Caribe. Y aunque es la pintura de Cogollo lo que nos interesa, éste es uno de esos casos maravillosos donde artista y obra están hechos de la misma materia. Ambos, autor y obra, son el resultado de la unión de elementos muy diversos: unos de origen europeo, provenientes de la tradición más cuidadosa de la pintura académica; otros, de origen africano, portadores de magia y fortaleza, y, finalmente, de los americanos, simbólicos, significantes, sutiles y mestizos de su Caribe natal. Sus pinturas, por su factura, podrían haber sido extraídas de alguno de los grandes museos europeos, pues con frecuencia sus cuadros recuerdan los pintores de los siglos XVIII y XIX por su composición, por su técnica cuidadosa e impecable, realizada por una mano virtuosa y sabia. La diferencia está en los contenidos, en ellos hay elementos inusuales; suele relacionar personajes, objetos, paisajes y situaciones de manera inédita, no de manera absurda, como en el surrealismo, con el cual se le ha relacionado con frecuencia, sino como en el realismo mágico, más mestizo, más suyo. Es innegable que en la manera en que hace coexistir los diferentes protagonistas de sus pinturas subyace un contenido simbólico, críptico, el espectador se enfrenta a su exégesis, a veces consciente, a veces no, y como en los sueños, reconoce de tiempo en tiempo algo muy difícil de poner en palabras. Es lamentable que pintores de la talla de Heriberto Cogollo sean más conocidos en el extranjero que en Colombia, suele suceder, pero no es inteligente por parte nuestra. María Clara Martínez, M.D

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2004-09-01   |   1,752 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 31 Núm.3. Septiembre 2002 Pags. Rev Col Psiqui 2002; XXXI(3)