'Verdolaga'

Autor: Rubiano Caballero Germán

Completo

Prácticamente la totalidad de la producción de Jenaro Mejía está consagrada a la naturaleza. Con muy pocas excepciones, el artista ha pintado el paisaje, con énfasis en la vegetación que casi siempre presenta vista de cerca. Aunque inicialmente prefería la acuarela, en los últimos años ha realizado numerosos óleos. En ambos medios, los trabajos del pintor se apoyan con especialidad en el dibujo. Jenaro prefiere los contornos precisos y las formas bien definidas. Tal vez esta inclinación está conectada con el hecho de que el artista estudió algunos años de arquitectura y de que uno de los pocos profesores de pintura que tuvo fuera el maestro Gonzalo Ariza, paisajista de acabados exactos desde los primeros planos hasta las más profundas lontananzas. Jenaro Mejía pertenece a una generación de artistas colombianos que apareció a fines de los años setenta y comienzos de los ochenta. Una generación muy ecléctica en la que surgieron pintores figurativos, Lorenzo Jaramillo, Cristo Hoyos –y abstractos– Rafael Echeverry, Santiago Uribe-Holguín, quien luego pasaría a la figuración, y algunos artistas de nuevos procedimientos, Adolfo Bernal, José Alejandro Restrepo, quien inicialmente dibujaba. Como siempre pasa, de aquella generación de muchos nombres (de los que aquí sólo se han mencionado algunos) persisten unos pocos únicamente. Uno de ellos es Jenaro, quien actualmente pinta flores de especies nativas –en varios casos con acite de linaza y polvo de bronce–. Estos cuadros pueden organizarse en tres grupos: los que destacan flores pequeñas y sus pedúnculos y tallos, que dan relieve a la cuasigeométrica distribución espacial de estos últimos; los que exhiben con desenfado y sobre fondos contrastantes las flores tropicales de tejidos carnosos y colores exaltados, y los que citan de manera deliberada las composiciones de flores, hojas y tallos de los dibujos de la expedición botánica de la Nueva Granada en el siglo XVIII. Siempre rodeado de vegetaciones, tanto en su espacio de Bogotá como en las vecindades de Pereira, Jenaro Mejía trabaja con la admiración por la naturaleza de un Leonardo o de un Durero y con la dedicación o paciencia de un Francisco Javier Matís, nuestro más importante dibujante botánico. Germán Rubiano Caballero

Palabras clave:

2005-02-04   |   948 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 34 Núm.4. Diciembre 2005 Pags. Rev Col Psiqui 2005; XXXIV(4)