Autor: López Espinosa José Antonio
Existen referencias de que durante 1649 una epidemia desconocida acabó con cerca de la tercera parte de la población habanera. Sobre la base de sus convincentes razonamientos, el sabio cubano, doctor Carlos J. Finlay Barrés (1833-1915), demostró por inducción que esa epidemia, introducida por buques procedentes de Cartagena y Portobelo, no era otra cosa que el vómito negro, nombre con el que entonces se conocía a la fiebre amarilla. Sobre los estragos causados por la enfermedad se conservan varios documentos curiosos, el primero de los cuales data justamente de aquella época. Al término de la epidemia antes citada, que se extendió desde mayo hasta octubre de 1649, el fraile madrileño Antonio de Jesús María pronunció una oración fúnebre dedicada a las víctimas del contagio. Esta pieza oratoria, la más antigua de las oraciones sagradas de Cuba que se conserva, se encuentra en la Academia de la Historia de Madrid. El médico inglés John Holliday escribió en La Habana en 1794 una obra titulada Tratado médico sobre la fiebre amarilla, que se llama vómito negro en las provincias españolas de la América septentrional, distribuido en varias observaciones con un nuevo método para la curación de la peste que experimentó en ese año. Después de escrita, la obra se envió a España, pero el censor puso obstáculos a su publicación. La Facultad Médica de Londres autorizó su impresión en 1795 y, al año siguiente, se publicó en los Estados Unidos con el título A short account of the origin, symptoms and most approved method of treating the putrid bilous fever vulgarly called the black vomit, which appeared in the city of Havana, with the utmost violence in the months of June, July and part of August, 1794.
2007-04-24 | 1,134 visitas | Evalua este artículo 0 valoraciones
Vol. 15 Núm.4. Abril 2007 Pags. Acimed 2007; 15(4)