Autor: López Espinosa José Antonio
El doctor Domingo Rosaín Castillo (1791-1853), médico cubano que se hizo cirujano romancista en 1810, bachiller en Artes en 1813, bachiller en Medicina en 1816, catedrático de Vísperas y doctor en Medicina en 1822, había realizado sus prácticas con el cirujano madrileño licenciado Francisco Lubian (1753-1829), considerado en aquellos tiempos una de las personalidades de más prestigio en el ejercicio de la Obstetricia, y del cual derivó aquel su amor por esa especialidad. Muy contados eran los cirujanos cubanos que mostraban entonces todas las habilidades necesarias para la práctica del arte de partear, con independencia de que, con la excepción de los de Rosaín y los de algún otro especialista, apenas se conservan escritos de la época que den fe acerca de la pericia e inteligencia de otros que se dedicaron a esta disciplina. En 1824, en su condición de Fiscal de parteras del Tribunal del Protomedicato de La Habana, Rosaín notó lo escasa y deficiente de la enseñanza que se les impartía a las aspirantes a ejercer esa profesión, no solo por la falta absoluta de una escuela, en la que ni se había pensado todavía, sino también por la ausencia de un texto para su preparación teórica con conocimientos más profundos en relación con una tarea de tanta responsabilidad. Esto le sirvió de motivación para escribir un folleto que tituló “Examen y cartilla de parteras”. Este manual de 44 páginas, que se imprimió por el impresor de la Real Marina José Boloña el 24 de diciembre de 1824, fue la primera obra escrita y publicada en la isla de Cuba sobre el particular.
2007-04-24 | 1,201 visitas | 1 valoraciones
Vol. 15 Núm.4. Abril 2007 Pags. Acimed 2007; 15(4)