Autor: Blanco Osvaldo
La Sociedad Argentina de Pediatría ha asumido que el siglo XXI le plantea múltiples desafíos, pero señala como el más ligado a sus responsabilidades el de colaborar en el logro de una infancia sana, que llegue a ser capaz de comprender este mundo y de encontrar alternativas para mejorarlo. Sabemos que para ello es necesario estimular el desarrollo del pensamiento. Sabemos también que el hábito de la lectura, iniciado a temprana edad y placenteramente por los padres y otros miembros de la familia y continuado a lo largo del tiempo, ejerce una influencia positiva en el desarrollo intelectual y afectivo del niño. Hay suficiente evidencia científica que avala que la narración de historias y la lectura en voz alta es una de las acciones de mayor importancia que un adulto puede realizar para facilitar el ulterior desarrollo de las habilidades de lectoescritura en la etapa escolar.
2007-06-06 | 611 visitas | Evalua este artículo 0 valoraciones
Vol. 101 Núm.1. Enero-Febrero 2003 Pags. 1-2 Arch Argent Pediatr 2003; 101(1)