El actuar de un internista

Autor: Martínez Camacho Heriberto Augusto

Resumen

La medicina interna, como rama reconocida de la medicina, existe desde hace relativamente poco tiempo; el internista no. Soy un convencido de que no es el hombre quien encuentra a la vocación; más bien, hay ciencias que, al igual que el canto de las sirenas, atraen a los hombres y muchos de ellos, al responder, por las características de cada individuo, se ponen a su servicio e inician el viaje de sus sueños, del que, por cierto, no suelen retornar. Por ello, concluyo que hombres con perfil de internista han existido desde siempre y hasta la fecha –como ejemplo, cito a Sir William Ossler–; hombres comprometidos con sus valores y que a través de su práctica médica han hecho del servicio público un agrado y han logrado transmitir a sus pacientes el contagio más saludable que existe: el del entusiasmo y la fraternidad. Recientemente, platiqué con el Dr. Manuel Ramiro acerca de cuál es mi concepto del Internista y cuál mi opinión de cómo debería de ser su actuar; ello me motivó a escribir estas líneas. Después de un análisis, llegué a esta conclusión: En verdad es muy difícil hablar del perfil de un internista en unas cuantas líneas. Tantas virtudes debe poseer, que la palabra se detiene indecisa: como si estuviera ante un diamante polifacético, sin saber cuál de las facetas finamente labradas podría describir. Y es que, con todas sus virtudes y en todas sus actividades, el ejercicio de la medicina interna es grande; su prudencia, su avanzado pensamiento científico y su acendrado amor a la clínica son cualidades que presiden todos sus actos.

Palabras clave: La medicina interna como rama reconocida de la medicina existe desde hace relativamente poco tiempo; el internista no. Soy un convencido de que no es el hombre quien encuentra a la vocación; más bien hay ciencias que al igual que el canto de las

2008-11-21   |   2,237 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 23 Núm.6. Noviembre-Diciembre 2007 Pags. 475 Med Int Mex 2007; 23(6)