Autor: Carballo Junco José Antonio
Las culturas de Egipto y Mesopotamia, madres de la ciencia astronómica desde finales de cuarto milenio antes de Cristo, inventaron los primeros sistemas de escritura y numeración estructurados. Si bien en Mesopotamia usaban el 60 como base numeraria, cifra mágica la cual representa la mayor base matemática de la historia, los egipcios optaron por el sistema decimal, el más frecuente de la historia y el que usamos en la actualidad. Ambas civilizaciones crearon también los primeros calendarios, basados sobre el ciclo de la Luna de 29 días y medio, con una periodicidad que es fácil de percibir, obteniendo años de 354 días. Sin embargo, como con éstos se produce un desfase en las estaciones, se requería un ajuste para obtener los 365 días y cuarto del año solar. Los astrónomos de Mesopotamia crearon un burdo calendario de 12 meses de 29 y 30 días alternos, añadiendo un mes cada cierto tiempo para corregir el desfase. Los egipcios, en cambio, reservaron el calendario lunar para la vida religiosa y crearon uno civil de 365 días (12 meses de 30 días y 5 días más aparte), que coincide con el período entre dos solsticios de verano, entre dos apariciones por el Este de Sirio, el Sothis, para los egipcios, época que coincide con la crecida del Nilo. Para completar esta obra calendárica, hacia el 238 a.C., el rey Tolomeo III ordenó que se añadiera un día extra cada cuatro años, similar al moderno año bisiesto.
2009-04-06 | 860 visitas | Evalua este artículo 0 valoraciones
Vol. 5 Núm.53. Diciembre 2008 Pags. 16-17 Odont Moder 2008; 5(53)