Aprender a hablar, no es cosa de niños.

Una revisión de los procesos cognitivos y comunicativos 

Autores: Pulido Sánchez Sandra Cecilia, Santoyo Prada Sandra Patricia

Fragmento

Cuando nace un bebé, los padres y la familia esperan inconscientemente el momento en que aparecen las primeras palabras. Seguramente como una reafirmación del carácter de “humano” que imprime a nuestra especie el lenguaje y su manifestación más social, la lengua hablada. Las palabras aparecen, aparentemente, de forma espontánea, casi mágica y sobre esta, el niño o la niña empiezan a edificar nuevas producciones que intentan asemejarse al modelo de conversación que le presentan permanentemente los adultos de su entorno familiar. Inicialmente, el rango de expresiones y palabras con sentido cumplen un propósito puramente funcional –es útil para resolver necesidades básicas, necesidades “de niño” – y con el trascurso del tiempo, alcanza niveles más complejos, con léxicos enriquecidos y combinados de tantas maneras como sea necesario y permitido socialmente, hasta lograr niveles de efectividad comunicativa. Sin embargo, a esa aparición espontánea y mágica de la palabra hablada, le subyacen una serie de procesos y habilidades cognitivo-comunicativas, que inicialmente posibilitan en el niño el establecimiento de esquemas mentales para interiorizar la realidad, estructurar un sistema simbóguaje, significa transformar, inventar, almacenar y evocar nuestras experiencias y nuestros saberes, nuestro pasado, presente y futuro. Este lenguaje aparece en la escena de lo social e intersubjetivo como el resultado de la necesidad y la facultad particular de ser exteriorizado a través de un código altamente estructurado. El proceso lingüístico que integra el sistema “central” de representaciones mentales, simbolización y sistemas de signos estructurales y convencionalmente organizados, permite visualizar a un ser que sabe lenguaje, que conoce su estructura, su uso y que es capaz de reflexionar acerca de él. Un ser que se construye y se desarrolla en el lenguaje a través de la interacción con otros, en un mundo socio-cultural al cual solo podemos acceder si comprendemos y si penetramos en su sistema simbólico, es decir, si comprendemos los códigos o lenguas.

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2011-06-13   |   740 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 2 Núm.2. Diciembre-Mayo 2006 Pags. 104-110 Pensando Psicología 2006; 2(2)