Evolución clínica de pacientes con infarto agudo de miocardio tratados con angioplastia primaria

Autores: Serrano Ricardo Giselle, Pérez del Todo Jesús Miguel, Del Pino Sánchez Ernesto

Resumen

Introducción y objetivo: La angioplastia primaria restablece de manera rápida y mantenida la permeabilidad de la arteria coronaria responsable del infarto agudo de miocardio, disminuye significativamente la mortalidad, y mejora el pronóstico y la calidad de vida a largo plazo. El objetivo fue describir la evolución clínica de los pacientes con infarto agudo de miocardio tratados con angioplastia primaria. Método: Estudio descriptivo, longitudinal y prospectivo con 69 pacientes, recepcionados de 8:00 am a 4:00 pm, tratados con angioplastia primaria en el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, desde el 1 de julio de 2007 hasta el 31 de diciembre de 2008. Se realizó seguimiento clínico durante 180 días, donde se evaluó la frecuencia de sucesos clínicos mayores: muerte, reinfarto, angina postinfarto e inestable, necesidad de nueva revascularización y hemorragia mayor. Resultados: El tabaquismo y la hipertensión arterial tuvieron una prevalencia elevada. La localización inferior del infarto y la enfermedad de un vaso fueron las más frecuentes. Prevaleció el resultado inmediato exitoso. Los casos fallidos se relacionaron, con la coronaria derecha, el flujo TIMI 0-1 y el tiempo de evolución mayor de seis horas. Los sucesos clínicos mayores en el seguimiento fueron escasos y más frecuentes durante los primeros 30 días de seguimiento. Conclusiones: La angioplastia primaria realizada durante las primeras seis horas después del comienzo de los síntomas, es un procedimiento eficaz para tratar el infarto agudo de miocardio, debido al predominio del resultado exitoso y la escasa frecuencia de sucesos clínicos mayores durante seis meses de seguimiento clínico.

Palabras clave: Infarto del miocardio angioplastia evolución clínica.

2012-07-20   |   904 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 4 Núm.3. Julio-Septiembre 2012 Pags. 157-165 CorSalud 2012; 4(3)