¿Publicaciones impresas o digitales?

Autor: Rugeles O José Gabriel

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El panorama de las publicaciones médicas ha tenido un cambio radical en los últimos cinco años. Si a principios del año 1995 apenas un puñado de revistas de biomedicina ofrecían algún contenido en Internet y cinco años después seguían siendo poco numerosas las que mostraban artículos con texto completo y gráficos, actualmente no hay revista que se precie que no disponga de una versión web. Es la convivencia de las dos versiones, la electrónica y la de papel, uno de los hechos más notables del momento. La actual situación en la que hay una coexistencia del Journal y del e-Journal está generando nuevos hábitos y necesidades en autores, lectores, bibliotecarios y editores, a la vez que aviva el debate sobre cuál será el fin de esta disputa. Esta sana competencia hace que los actores implicados en el proceso de la edición médica se afanen por encontrar un nuevo espacio, conscientes de que Internet ha alterado las reglas consolidadas durante décadas por parte de los editores tradicionales. Es de conocimiento público que la producción bibliográfica que sustenta el negocio editorial es impresionante y muy posiblemente excesiva, tanto en número de artículos como en el de revistas. Así es como en MEDLINE, una de las principales bases de datos de medicina, se registran cerca de 400 000 artículos anuales correspondientes a 4000 revistas; esto se puede definir como la punta del iceberg de una producción anual estimada de cuatro millones de artículos. Son varias las ventajas que Internet ofrece, al ser un medio más económico que el producto en papel. Por esta razón, las revistas de baja circulación y precio elevado son las que tienen mayor riesgo de desaparecer. De esta forma se sabe que las revistas de mayor tirada tendrán el lujo de mantener su edición en papel. El acceso directo a Internet está repleto de posibilidades al poner al alcance del lector y en su escritorio un elemento insospechado hasta hace unos años: el hipertexto. El sistema de enlaces hipertextuales brinda la oportunidad de saltar no solo del título de un artículo a su resumen, sino al artículo completo, incluyendo gráficos y bibliografía. Algunas de estas posibilidades ya pueden comprobarse en varias de las ediciones web desarrolladas por HighWire Press, un servicio de publicación electrónica ideado por la Universidad de Stanford en 1995 para ayudar a las sociedades científicas a crear sitios web de calidad para sus revistas a un precio competitivo. Algunas de las revistas que se encuentran en este sistema son: Science, British Medical Journal, Proceedings of The National Academy of Sciences y Journal of Biological Chemistry, la revista más citada del mundo. Otra de las posibilidades que ofrece Internet es la de formar comunidades virtuales como BioMedNet o Medscape, donde se puede vislumbrar lo que podrá ser una edición web personalizada y adecuada a los intereses del usuario, así como nuevas posibilidades en la localización de la información. Al mismo tiempo, el mayor problema que se plantea al buscar información es precisamente la abundancia de ésta, incrementado por la mayor visibilidad de la literatura médica. De igual forma, aparece la necesidad de distinguir lo importante de lo accesorio. El mundo de la edición médica ha estado claramente jerarquizado y dominado por unas cuantas publicaciones; es así como en el grupo denominado “las cuatro grandes” se concentran: The New England Journal of Medicine (NEJM), The Lancet, The Journal of The American Medical Association (JAMA), The British Medical Journal (BMJ), unas cuantas revistas para cada especialidad médica y un grupo de revistas de investigación básica, entre ellas, Nature y Science. Lo anterior nos lleva a concluir que estas publicaciones, con más de cien años de permanencia, son las que en el área de la biomedicina seguirán dictando las pautas en la edición de documentos médicos. La competencia entre las revistas médicas ya era dura antes de la irrupción de Internet, pero ahora empieza a ser feroz con las nuevas posibilidades que se ofrecen con la edición electrónica. Para una revista tradicional la cuestión ya no es estar o no en la red, sino en qué ofrecer al lector y a qué precio. La mayoría de las publicaciones adoptan una política conservadora en su oferta de contenidos en la red. Lo usual es que ofrezcan el índice de cada número de la edición en papel, con los resúmenes de los artículos principales y, sólo en algunos casos, el texto completo. Es cierto que Internet amplía la visibilidad de una revista, pero en una jungla de miles de publicaciones electrónicas, los argumentos para dejarse ver apenas han variado: el prestigio del editor, la publicación en inglés, su inclusión en las grandes bases de datos y el factor de impacto de la revista, sin olvidar la pericia del editor electrónico para dejarse ver. Dr. José Gabriel Rugeles O. Comité editorial.

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2009-02-03   |   1,476 visitas   |   Evalua este artículo 0 valoraciones

Vol. 22 Núm.3. Julio-Septiembre 2008 Pags. Rev Col de Or Tra 2008; 22(3)