Pedro Rincón Gutiérrez.

Semblanza y homenaje 

Autor: Salinas Pedro José

Fragmento

El Doctor Pedro Rincón Gutiérrez, Rector de la Universidad de Los Andes en los periodos rectorales entre 1958, y 1988, por 27 años y siete meses. Se le conoce como el Rector Magnífico, Rector de Rectores, y otros apelativos que indican su importancia en el ámbito universitario de Venezuela. Se le considera, como él mismo decía, el Rector con mayor tiempo en ejercicio, electo democráticamente por toda la población universitaria, a diferencia de los impuestos por gobernantes o electos por un grupo pequeño y elitesco. Pedro Ángel de Jesús Rincón Gutiérrez nació en La Cañada, en la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, al oeste de Venezuela y la segunda ciudad más importante del país, después de Caracas. Fue el hijo de Fermín Rincón un agricultor y de Vitalia Gutiérrez de oficios del hogar. Sus hermanos y hermanas lo quisieron y apoyaron y él siempre tuvo gran afecto por ellos. Nació el 27 de julio de 1923. Desde pequeño se le conoció como “Perucho”, apelativo familiar y cariñoso derivado del nombre Pedro. Su padre murió cuando él tenía 2 ó 3 años. Su madre era una mujer pobre. Su hermano Gonzalo, a quien estimó mucho, era diez años mayor que él. Su infancia la pasó en Táriba, donde estuvo en la escuela primaria de un hermano del Dr. Amenodoro Rangel Lamus. El bachillerato lo hizo en el Colegio San José de Mérida, de los jesuitas. Su hermano Gonzalo estuvo internado en San Cristóbal para hacer su bachillerato. Perucho, de tres o cuatro años de edad, fue a la casa de la señora Rangel (esposa del hermano de Amenodoro Rangel Lamus; quien no tenía hijos) quien pidió que lo dejaran en su casa hasta que Gonzalo terminara su bachillerato. La señora se encariñó mucho con Perucho y pidió que lo dejaran allí. La madre de Perucho viajaba a Cúcuta, Maracaibo, Curazao y San Cristóbal. Cuando Perucho tenía 11 años, la señora Rangel lo pidió en adopción, pero su mamá lo llevó al Colegio San José dirigido por los hermanos Jesuitas, en Mérida. Hoy día ya no existe este colegio en Mérida. Allí estuvo bajo la protección de uno de los jesuitas, el Padre Resola, quien lo quiso mucho y le permitió, por sus condiciones intelectuales y económicas, que se quedara con una especie de beca, es decir, sin pagar la matrícula, el alojamiento y la comida. Allí transcurrió su vida. En la práctica, fue adoptado por los jesuitas. Allí recibió su educación primaria y secundaria y muy especialmente su formación humanística, amplia, universalista y generosa. También recibió educación religiosa. Por su parte, Perucho daba clases a los otros alumnos del colegio para pagar por su alojamiento y comida. Por su condición, dormía en un sótano, lo cual le llevó a hacerse asmático.

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2010-04-07   |   1,879 visitas   |   1 valoraciones

Vol. 18 Núm.2. Julio-Diciembre 2009 Pags. 173-196 MedULA 2009; 18(2)